La Fundación Querer y su proyecto “El Cole de Celia y Pepe” tienen un equipo de profes, maestros, psicólogos y terapeutas a los que he bautizado como “Profes Mineros”. Pilar, a la cabeza de la fundación y Mariana a la cabeza del cole han hecho posible que “Otro modo de aprender sea posible”.

Otro modo de aprender es posible

La expresión “Otro modo de aprender es posible” es el mantra de Fina Arévalo. ¿Sabéis esa típica imagen del iceberg que esconde bajo el agua la mayor parte de sí? Bueno, pues esa es Fina. Ella es la responsable de que en España y Latinoamérica los niños y sus profes hayan acogido con los brazos abiertos el “otro modo de aprender” a través del proyecto Piensa Infinito (metodología Singapur).  La comparo con un iceberg porque, muchas veces, la labor de Fina queda oculta ahí abajo y lo que queda arriba (el piquito) es solo eso, la punta del iceberg. Pues bien, Fina persigue con ansia, ilusión, estudio y convencimiento aquello en lo que cree. Y gracias a esa ansia, ilusión, estudio y convencimiento hemos emprendido una tarea que me recuerda, a veces, a aquella labor de precisión de sintonizar la radio en el dial deseado evitando todo ruido, consiguiendo que suene bien, que suene claro. Hemos ido moviendo la rueda buscando que se escuche con claridad, vamos siguiendo el camino. De vez en cuando movemos la rueda más rápido de la cuenta y vuelve el ruido y, entonces, volvemos atrás pero ya con la seguridad de saber que estamos cerca del punto exacto. La cosa suena bien. Piensa Infinito suena bien.

La primera reunión en el cole

El primer contacto que tuvimos en el cole fue con Mariana. Tras una conversación no muy larga pensamos: “Jo, qué bien, qué buen punto de partida. Hablamos en el mismo idioma” (aunque ella con acento argentino). El foco lo ponemos en el mismo sitio. Ponemos el peso del proceso enseñanza – aprendizaje en el aprendizaje más que en la enseñanza. Estamos dispuestos a cambiar la balanza. ¿Cómo aprende el niño? Pues así me posiciono ante él. Deja que vea cómo aprendes y, entonces, así te acompaño en el proceso. No hablamos, por tanto, de proceso de enseñanza – aprendizaje sino de proceso aprendizaje – enseñanza. Esto va a funcionar y la metodología Singapur Piensa Infinito es un vehículo adecuado para llevarlo a cabo.

Los profes mineros

En la segunda visita entramos en un aula del Cole de Celia y Pepe por primera vez. Yo, personalmente, salí llorando (era de pena). Salí diciendo, “esto no va a funcionar”. ¿Qué se puede hacer con niños con estas dificultades? ¡Qué podemos aportar nosotros! ¡Qué difícil! Difícil es distinto que imposible y esto nos hizo volver por segunda vez.

La segunda vez entramos en el aula con miedo. Esa vez yo no miré mucho a los niños porque ni siquiera sabía cómo mirarles, porque no me atrevía. Es frecuente que el desconocimiento torne a miedo y el miedo bloquea y eso te impide actuar con serenidad y templanza.

Entonces, ese día, miramos a los profes. Los profes del Cole de Celia y Pepe son una mezcla entre profe y minero. Profes mineros que, con su serenidad y templanza, hurgan en la cabeza de los niños hasta sacar de ahí, de lo más profundo, oro.

Ese día no salí llorando, salí con la típica sensación de ansiedad interna de cuando se empiezan a apelotonar de forma incontrolada y desordenada ideas y propuestas que, seguro, van a funcionar. ¡Hay que anotar todo cuanto antes! ¡No se puede perder ni una sola de las propuestas! ¡Las necesitaremos todas para modelarlas junto con los expertos que saben cómo sacar oro de la misteriosa cabeza de Inés, de Pepe, de Lucía, de Guille, de Elías y de los demás!

¡Claro! Esa era la clave. Necesitábamos ver a los expertos especialistas que sí saben cómo mirarles, que los miran con desafío y cariño. Y, entonces, surge un equipo de trabajo en el que combinamos el qué mirar con el cómo mirar para poder llegar a lo más profundo y encontrar el oro.

Con la boca abierta

Literalmente nos quedábamos con la boca abierta viendo a Elisa, a Juanjo y al resto de profes poniéndose delante de ellos, hablando, proponiendo a los niños tocar para establecer relaciones teniendo una paciencia y una sonrisa infinita. Disfrutando de cada pequeño avance, porque pequeño es para ti, que no le das importancia porque lo tomas como normal y rutinario, pero enorme es para ellos porque tras haber cavado mucho, mucho, mucho, encuentran el momento para asentar pilares sobre los que construir de manera estable y segura.

 

Porque, recuerda, además de profes son mineros.

Analizando reacciones para generar acciones pedagógicas

En las reuniones de formación con los profes, en cada correo electrónico, en cada vídeo, en cada intercambio de impresiones hay un patrón que se repite y que es la esencia de Piensa Infinito: La importancia de dotar de significatividad a todo, a absolutamente todo. El razonamiento está en las manos, el establecimiento de relaciones se produce con las manos y las propias manos explican el qué y el por qué.

Expresar e interpretar matemática escrita es la fase final de un proceso que comenzó en la manipulación de objetos. Comenzó en la fase concreta. Durante la fase concreta podemos ver cómo reaccionan ante preguntas, ante buenas preguntas que les lleva a razonar con las manos y los gestos. El razonamiento ESTÁ CONQUISTADO DESDE LA MANIPULACIÓN Y LA VERBALIZACIÓN DEL HALLAZGO (sea del tipo que sea el modo de expresar). Traducir a lenguaje matemático, a símbolos, es eso, traducir. No razonar.

Entonces vuelve a emerger la esencia de Piensa Infinito. La pregunta. La buena pregunta que desencadena buenos razonamientos. La pregunta provocadora y retadora es la que agita la cabeza para buscar conexiones.

Localizando barreras

Comenzamos a trabajar juntos y a localizar barreras. Comenzamos a generar preguntas ancla. Preguntas de seguridad que nos permitan volver a ella en caso de temer que vamos a la deriva en un momento dado.

Comenzamos a construir. Así conseguiremos que los niños conecten. Si conectan, razonan. Y, entonces, ves esa rectificación, la que le marca sus manos, y empiezan a surgir comentarios de esos que denotan razonamiento: “¡Espera, espera! ¡No me lo digas, lo hago yo sola!” Y luego, cuando conquistan, se les queda esta sonrisa:

Y a los profes se nos pone una sonrisa estúpida de esas que se te quedan en la cara por largo rato. Esa que sale de lo más profundo de la mina, de lo más profundo de nuestro corazón y que indica que el camino ha comenzado, que esto es imparable.